Blog | Cuida tu sonrisa

Pequeñas sonrisas

¡A merendar!

Cuando tus hijos son tan petardos con la comida como son estas dos que tengo en casa enseguida se te acaban las ideas. Quieres hacer cosas variadas pero no te dan mucha opción… y al final hay comidas que siempre acaban siendo monótonas porque por más que te rebanes los sesos no hay demasiadas opciones.

Como la comida y la cena las organizo los domingos (así no me vuelvo loca cada día y sé lo que hace falta comprar) lo que acabo sacrificando son las meriendas y almuerzos, que como son “tentempiés” al final me preocupan menos. Los almuerzos acabamos tirando del planograma de “desayunos saludables” del cole y en la merienda optamos por fruta y yogur.

Pero yo sé que las niñas hay tardes que les apetece otra cosas, sobre todo porque en el parque o después de las extraescolares ven a algunas compañeras con bollería y a ellas les llama la atención. He de decir que tengo suerte porque aunque yo no suelo comprarla y cuando alguna vez han traído las abuelas he tenido que tirarla (o comérmela yo, que es peor) porque el primer día lo prueban pero no les termina de convencer y no vuelven a pedirlo hasta que no ven a alguien con ello.

Sé que al final la bollería está muy a mano y es muy fácil de sacar en cualquier momento y que de vez en cuando no pasa absolutamente nada pero siempre es más saludable optar por hacer estas cosas en casa, la red está llena de recetas de bizcochos, magdalenas y demás aperitivos que para un desayuno o una merienda son geniales y siempre sabiendo qué es lo que comemos.

Yo siempre he sido muy cocinillas pero la repostería me ha dado mucho respeto, eso de tener que medir las cantidades y los tiempos al dedillo me asustaba, pero cuando la bruja mayor tenía algo más de un año y empezaron a gustarle estas cosas y sobre todo “ayudarme” en la cocina me animé y empecé por lo fácil, por el famoso bizcocho de yogur en el que simplemente hay que mezclar los ingredientes y va directo al horno y siempre sale bueno.

Pero he ido buscando más cosas y como os comentaba en mi anterior artículo he buscado formas de introducir alimentos que de otra manera no querían probar, así que ahora la merienda estrella en nuestra casa son las “magdalenas de calabaza”, por supuesto muy muy fáciles de hacer, os cuento…

Los ingredientes son: 300gr de calabaza, 4 huevos, 250gr de azúcar, 75gr de aceite, 300gr de harina, un sobrecito de levadura y un poco de canela.

La calabaza hay que pelarla y triturarla, se añade a los demás ingrediente en crudo, a mí esto la primera vez me tenía un poco mosca pero si está pequeñita se asa a la perfección y apenas se nota. Vamos mezclando los ingredientes, primero los huevos con el azúcar, luego el aceite poco a poco y la harina, levadura y canela. Dejamos para lo último la calabaza.

Se rellenan unos moldes de magdalenas, no hasta arriba porque si no se sale el contenido y acaban pegoteándose, lo metemos al horno a 180º y normalmente en 20 minutos están hechas.

Estas magdalenas acompañadas de un zumo natural de naranja o de uno de mis favoritos que es manzana-pera-zanahoria en la licuadora, es un verdadero placer y además saludable (y económico por supuesto)

¿Os animáis a probarlas? A las amigas de mis hijas les encantan…