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Pequeñas sonrisas

A partir de los 18 llega el juicio… y con él sus muelas

Años después de haber cambiado los dientes de leche por los definitivos, entre los 18 y los 26 años, erupcionan en la boca los terceros molares o cordales, conocidos popularmente como muelas del juicio (el nombre hace referencia a la edad a la que aparecen, que es cuando uno empieza a tener algo de juicio). A muchas personas les salen más tarde e incluso hay muchos casos en los que nunca llegan a erupcionar. A pesar de ello, este tercer molar puede ocasionar problemas a un elevado número de adultos en España.

Aunque parezca mentira, por una vez (y sin que sirva de precedente) la higiene es la responsable de que las muelas del juicio se hayan convertido en un incordio. Antiguamente, aunque no hace más de tres o cuatro décadas, apenas requerían tratamiento, simplemente a algunas personas les salían y a otras no, y a la mayoría no le daban ningún tipo de problema. Entonces no se cuidaba tanto la higiene bucal y no se acudía a la consulta del odontólogo de forma preventiva, muchas veces se iba ya cuando un diente dañado no tenía solución. Hace décadas era frecuente perder algún diente, de forma que cuando llegaba la muela del juicio, ocupaba el espacio que había dejado el diente o la muela perdida, desplazando muchas veces a otros dientes y muelas.

Por eso, actualmente uno de los principales problemas de los terceros molares es que nuestra mandíbula no suele tener espacio para ellos.

Sin embargo, hoy en día nos cuidamos mucho la boca, estamos más informados, nos cepillamos los dientes después de cada comida, utilizamos enjuagues bucales e hilos dentales y, sobre todo, visitamos al dentista regularmente. En consecuencia, conseguimos mantener nuestros dientes y muelas sanos y en su lugar. Cuando la muela del juicio trata de abrirse paso, no siempre encuentra sitio, lo que provoca que nos duela. En ocasiones, si consigue salir, puede desplazar a los dientes vecinos.

En ocasiones la muela del juicio no tiene espacio o no tiene una dirección de salida adecuada, por lo que no es posible la erupción, y si sale podría causar daño a las muelas vecinas. Si tenemos todos los dientes y las muelas del juicio consiguen emerger correctamente, será muy difícil mantenerla sana, puesto que la limpieza en una zona tan profunda de la boca es muy complicada. Por otro lado, esta muela está rodeada de tejidos blandos, que podrían cubrirla convirtiéndola en el lugar perfecto para la acumulación de bacterias y restos de alimentos.

Por todos estos motivos, actualmente son muy pocos los adultos que conservan las muelas del juicio. El odontólogo es quien debe evaluar el desarrollo y erupción de los terceros molares y aconsejará su extracción si es necesario para conservar el resto de dientes en buen estado, a veces incluso antes de que erupcionen.