Blog | Cuida tu sonrisa

Pequeñas sonrisas

Adiós chupete, adiós biberón

En la primerísima infancia de los niños hay dos momentos que a los padres nos aterrorizan y nos dan pereza a partes iguales: uno, cuando hay que quitarles el pañal, y dos, cuando hay que decir bye bye al chupete (o al biberón). A los niños no suele venirles bien nunca, pero a nosotros tampoco, francamente. Luego la cosa no suele ser para tanto.

A los tres años los niños no deberían llevar chupete de continuo, porque hacerlo puede ser muy perjudicial para su boca. Las deformaciones de paladar y desplazamiento del maxilar superior pueden traer problemas de respiración, de masticación, de pronunciación y también estéticos. ¿Quién quiere llevar aparato, o tener que ponérselo a su hijo?

Pero claro, está por un  lado la teoría y por otro la práctica. Ocurre como con el sueño. Todos desearíamos que nuestros hijos durmiesen fenomenal desde el primer día, pero ahí está la realidad para ponernos en nuestro sitio. Y de nada sirve pretender quitarles a nuestros hijos el chupete o el biberón (tetinas al fin y al cabo) si no están preparados para ello. Es mucho mejor hacer las cosas gradualmente y sin prisa, porque cuando los niños están preparados las cosas son mucho menos traumáticas.

Yo os puedo contar el caso de mi hija mayor. La pequeña jamás quiso utilizar el chupete y el biberón (que tomó únicamente a partir del año y medio); lo dejó como si tal cosa, así que no nos sirve de ejemplo. La mayor, en cambio, se resistió y mucho a dejar el biberón.

Quitar el chupete fue un juego de niños. Ella sólo lo utilizaba para dormir y un día se lo dio a su abuela para que lo guardara… y hasta hoy. Esa fue nuestra traumática historia. Yo me las prometía muy felices con biberón, pero me costó Dios y ayuda porque se sentía muy apegada a él. Al final, con ayuda de la profesora, cuando tenía cuatro años le hicimos una fiesta de despedida y lo decoramos para poderlo guardar de recuerdo.

Aquello fue una buena idea, porque imagino que ella no sentía que le estaba traicionando. Era un paso que daba porque se hacía mayor y ya no lo necesitaba. En cierto modo lo honramos y le dimos las gracias por lo que había supuesto para ella y lo inutilizamos para que no hubiese marcha atrás. Durante un par de días lo echó mucho de menos, pero estaba preparada y fue algo que hizo conscientemente.

A mí me gustan soluciones como darle el chupete a Papá Noel, los Reyes Magos (si coincide que la Navidad está cerca) o los árboles de los chupetes. Me parecen fantásticas porque es el peque quien, cuando se siente preparado, toma la iniciativa. Creo que lo importante es transmitirle alegría (aunque a veces esto sea un poco imposible cuando los ves a los pobres tan compungidos) y explicarle que esto es porque es mayor. Es impresionante lo que el concepto “mayor” supone para ellos. Igualito que si nos lo dicen a nosotros 😉