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Pequeñas sonrisas

Al dentista

Sin ninguna duda, si hay un profesional de la salud que nos da miedo es el dentista. Supongo que estar tumbado con la boca abierta y viendo su trabajo tan cerca no ayuda en absoluto a estar tranquilos, o por lo menos a mí me pasa. Los adultos, mejor o peor, sabemos llevarlo. Vamos concienciados de que es necesario, de que es sólo un ratito y ya está. Pero ¿qué pasa con los niños?

 Los padres tememos el momento de su primera visita, nos da miedo porque es algo en lo que ellos tienen que colaborar, nos da miedo que les duela, nos da miedo no poder estar presentes, nos da miedo porque puede ser algo largo, nos da miedo por muchas cosas y sobre todo porque somos sus padres.

 Hablando con varias mamás sobre este tema y sobre cómo afrontarlo, he llegado a la conclusión de que hay dos cosas que a todos nos pueden venir bien cuando llegue este momento.

 La primera y más difícil es estar tranquilos. En principio los niños no tienen por qué sentir más temor a la hora de ir al dentista que al ir a cualquier otro médico. Ellos no saben si lo que les van a hacer duele más o menos, si tienen un miedo especial es porque notan nuestra intranquilidad.

 Creo que en este sentido lo mejor es actuar como cuando van por primera vez a otro sitio: decirles dónde vamos, por qué y lo que va a suceder. Tanto si no les decimos nada como si les intentamos tranquilizar sin necesidad, ellos se olerán que sucede algo raro.

 Si nos cuesta explicarles lo que es, existen cuentos en los que el protagonista vive por primera vez esta experiencia e incluso recuerdo haber visto algún capítulo de dibujos animados (creo que de Peppa Pig) en el que esto sucedía.

 El segundo consejo que se me ocurre es buscar un profesional que nos dé confianza. Esto parece una perogrullada, pero no siempre el profesional que nos ha atendido siempre a nosotros tiene que ser el mejor para nuestros hijos. Hay dentistas que son estupendos profesionales pero que no están acostumbrados a trabajar con niños, y aunque la parte técnica la hagan a la perfección a mí me gustaría también que supiera cómo hacer que una niña de cuatro años lo lleve mejor. Por eso es preferible buscar un odontopediatra, ya que son especialistas en la salud bucal de los peques.

 Luego hay cosas que para algunos padres (como yo) son también importantes en este sentido, por ejemplo que dejen entrar a la consulta al papá o a la mamá. Si tengo que llevar a cualquiera de mis niñas y yo no puedo entrar, probablemente no iríamos. Hay veces que el miedo les desaparece sólo porque ven que está ahí dentro con ellos uno de sus papás, e incluso alguno está la mar de tranquilo si puede dar la manita a su papi. Así que, ¿por qué no hacerlo?

 Y vosotras, ¿habéis tenido ya la primera visita? ¿Qué consejos nos daríais para llevarlo lo mejor posible?