Blog | Cuida tu sonrisa

Pequeñas sonrisas

¡Al rico helado!

¿Quién puede resistirse a un helado? ¿Quién puede decir que no a un refrescante granizado cuando en la calle hace un sol de justicia? Si nosotros no podemos evitar sucumbir al placer de saborear la rica y sabrosa crema de un helado ¿cómo lo van a hacer los peques? ¡Imposible! Pero ¿por qué íbamos a rechazar un sabroso y rico helado?

Hace ya algún tiempo que los nutricionistas nos contaron las bondades del helado. Sí, claro que puede engordar. (Bueno, el helado no engorda, en cualquier caso lo haríamos nosotros, je je je. Perdón por el chiste malo, el calor comienza a derretirme las neuronas). También es cierto que tiene un extra de azúcar que es puro placer para las temidas caries, por eso hemos de disfrutar de ellos pero no abusar.

¿Por qué no convertir un rico helado en una apetitosa merienda de verano? Igual tu peque rechaza tomarse un vaso de leche o un lácteo, pero no dice que no a un helado. ¿Y si ese helado lo hacemos nosotros? En internet podemos encontrar muchísimas recetas para elaborar helado casero, que siempre será más sano y divertido.

A los peques les encanta meter las manos en la cocina. Por lo menos, a mi piojo le vuelve loco ayudarnos, sobre todo cuando se trata de hacer pasteles, muffins, galletas y, cómo no, polos y helados.

Sí, no hay excusas para decir que no a un helado, a no ser que se tenga algún tipo de alergia, si no es así podemos saborearlos libremente. Eso sí, saborear y disfrutar pero ¡no abusar!

Y, obviamente, tras su consumo debemos acordarnos de usar a esos grandes amigos de nuestros dientes: ¡el cepillo y la pasta de dientes! La higiene bucal siempre es primordial.

¡A disfrutar del verano! Ah, esta que está aquí se va a la cocina a por un delicioso helado, que de tanto nombrarlos ya me han tentado…