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Pequeñas sonrisas

Cambios en las costumbres de higiene bucal

Hace unos días hablaba con otra mamá en el parque de cómo ha cambiado la maternidad desde que nosotras éramos niñas a ahora, en aquel momento nos referíamos sobre todo a la implicación de nuestros padres en las cosas de la escuela y de la nuestra actualmente. Yo no sé en vuestro caso, pero en el mío hay un abismo entre lo que percibía de niña y lo que ahora hago como madre.

Supongo que para mis padres había temas prioritarios en la educación de sus hijos y lo que tengo claro es que esos temas no eran los mismos que para mí, y dudo mucho que lo de mis padres fuera un caso aislado. La salud siempre ha sido fundamental pero en el tema de la higiene bucal se empezaba mucho más tarde que ahora.

Mis hijas han tenido su cepillo de dientes y lo han empezado a usar a diario desde que tenían un año y ya antes desde que les salieron los primeros dientes yo se los lavaba con una gasita con agua. Esto hace cuarenta años (yo tengo 36) era impensable.

Mi hija mayor ya ha pasado en varias ocasiones por el dentista, le han tenido incluso que poner un par de coronas y de empastes (de esto otro día hablaré más calmadamente) mientras que yo no pisé uno hasta los 11 ó 12 años, y esto se lo acabo de preguntar a mi madre… ¿El motivo? “Hasta entonces no habías tenido nada y antes tampoco se iba al dentista tanto” palabras textuales. “Cuando empezaste en el otro colegio nos empezaron a insistir en lo de los dientes y te llevamos a una revisión” Creo que las palabras de mi madre lo dejan claro… No se le daba la misma importancia.

Claro que luego hay quien dice que antes no se ponían empastes tan pronto, que no había tanta caries… Y yo me pregunto ¿no había tantas caries o es que no se miraba? Si yo no hubiera llevado a mi hija a que la viera una profesional, nunca hubiera detectado las caries que tenía porque eran minúsculas.

Y es que ahora la prevención y la detección precoz es mucho más importante, comenzamos la higiene dental y las revisiones mucho antes y evitamos que los problemas sean tan grandes. Yo, como dice mi madre, no fui hasta los 12, pero una vez que fui tenía ya un desastre en la boca bastante grande, y como yo muchísimos de mis compañeros. Por aquel entonces los aparatos no eran muy comunes pero tener un montón de empastes e incluso alguna muela extraída era de lo más habitual.

Por supuesto aunque este tema haya mejorado hay que tener claro que nuestros padres también lo hicieron lo mejor que supieron puesto que probablemente la educación que ellos recibieron en este tema fue prácticamente nula, y lo importante es que poco a poco haya ido a mejor.