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Pequeñas sonrisas

Campamentos e higiene bucal

Parece mentira pero ya tenemos el verano a la vuelta de la esquina y es el momento de pensar en las mejores vacaciones para nuestros peques. Las colonias y los campamentos se convierten en una excelente opción para que los niños disfruten mientras los padres aún tienen que trabajar. Son divertidos, aprenden cosas nuevas y conocen a nuevos amigos. Una experiencia muy interesante para el crecimiento de los más pequeños.

Serán unos días en los que los niños disfrutarán de una libertad diferente a la que están acostumbrados, con nuevas rutinas y mucho ejercicio al aire libre. Pero hay cosas que no pueden cambiar, como la higiene diaria de su boca. El niño debe estar concienciado de que no hay vacaciones para el cepillado de los dientes y que deberá seguir limpiándoselos al menos por la mañana y por la noche.

Aunque los monitores del campamento procurarán que los peques no se despisten, nosotros también podemos ayudar. Primero, acostumbrándoles desde pequeñitos, así  se sentirán raros si un día no se cepillan. Y después, proponiéndoles algún aliciente si lo hacen bien durante el tiempo que dure el campamento. Además, deberíamos reforzar su autoestima contándoles lo mayores que son para poder irse de colonias sin papá y mamá y lo mucho que confiamos en ellos y en que harán las cosas bien.

Una gran ventaja del campamento es que los niños hacen todo en grupo, también cuidar su higiene. A la hora de ir al baño por la mañana y por la noche, los propios compañeros le servirán de recordatorio para coger sus bártulos y cepillarse los dientes.

Cuando preparéis el viaje, deja que él escoja un neceser que le guste mucho, un cepillo de dientes de viaje atractivo y que estrene durante las vacaciones. Así será más sencillo comprobar a la vuelta si lo han utilizado. Deja que elija su pasta dentífrica favorita e incluye un pequeño calendario con casillas para que vaya tachando la que corresponda cada vez que se cepille los dientes.  Si al volver tienen todas o la mayoría de las casillas completas, podemos premiarles con una pequeña recompensa.

Cuando vuelvas a tener a tu niño en casa será cuando compruebes si de verdad ha estado cepillándose los dientes a diario. Si antes le costaba y ahora ya no tienes que recordárselo mañana y noche, el campamento habrá sido un gran aliado para instaurar la rutina del cepillado diario. Si antes no le costaba y ahora se hace el remolón, te tocará volver a poner en práctica todos los pequeños trucos y alicientes para recuperar las buenas costumbres. En cualquier caso, lo más importante es que disfruten mucho de su experiencia en el campamento.