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Pequeñas sonrisas

¿Cómo dejar el chupete? ¿Qué beneficios tiene?

Los recién nacidos tienen un reflejo innato de succión, que permite su alimentación y les tranquiliza. Por ello, ofrecerles el chupete al despertarse o cuando lloran hace que se relajen. Se ha demostrado que el uso del chupete es beneficioso en los primeros meses de vida, pero es importante saber cuándo deja de cumplir esta misión y empieza a producir problemas en el desarrollo craneofacial de los niños.

Estudios recientes relacionan su uso durante el sueño con disminución del riesgo de muerte súbita del lactante. Otros beneficios del chupete, bien estudiados y demostrados, están relacionados con su efecto analgésico y con el estímulo de la succión no nutritiva en niños prematuros y recién nacidos.

Los mayores efectos negativos relacionados con el uso del chupete, y también de la tetina del biberón, los encontramos en el desarrollo craneofacial, ya que en él ejercen efectos perjudiciales sobre la correcta alineación de los dientes. Pero vamos a verlos con más detalle.

Problemas de usar chupete más allá de los 2 o 3 años 

  • Caries de biberón: los niños no deberían dormirse nunca con el biberón en la boca. Contribuye a que el riesgo de caries sea mayor, ya que el biberón no corta el flujo en ningún momento, y a la proliferación de azúcares de manera continua en la boca de los niños. En cambio, con el pecho esto no sucede: la leche que sale del pezón no toca los dientes, ni lo hace de forma continua (sin succión no hay leche, al contrario que con el biberón) y además contiene inmunoglobulinas y enzimas que previenen la caries.  Te puede interesar: ¿Cómo saber si mi hijo tiene caries?
  • Mordida cruzada o abierta: ambas son deformaciones del maxilar que pueden estar producidas por la succión prolongada de biberones y chupetes. Cuando un niño se introduce la tetina de un chupete en la boca y lleva a cabo la succión, los dientes centrales inferiores se desvían progresivamente hacia dentro mientras que los centrales superiores tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera. Con el tiempo y la permanencia del hábito de succión del chupete, los colmillos podrían chocar entre sí y los dientes no se cerrarán correctamente, dejando la mordida abierta. En las mordidas cruzadas los dientes se cruzan y en las abiertas no llegan a cerrar. En ambos casos la solución es la ortodoncia, con lo latoso que es para el niño y el dolor de bolsillo que conlleva para sus padres.
  • Problemas en el habla: se nos olvida que el habla es un proceso físico en el que trabaja la lengua, los dientes etc. La succión prolongada hace que la lengua adquiera hábitos que interfieren con el habla y que hacen que estos niños acaben muchas veces en el logopeda para reeducarla.

Y lo mismo pasa con el biberón. Entre las ventajas de la lactancia materna está el hecho de que la succión proporciona un impulso de crecimiento a los maxilares, que se desarrollan mejor. En cambio, los niños alimentados con biberón no tienen que hacer tanto esfuerzo, los maxilares no tienen el impulso extra para crecer y a veces puede provocar que los dientes no tengan sitio suficiente, provocándose malformaciones dentales.

Estos problemas y malposiciones pueden ser pasajeras si el chupete y el biberón desaparece antes de los tres años de edad.

Se estima que, para que las malformaciones sean apreciables, es necesario ejercer una presión más o menos constante durante seis horas diarias aproximadamente. El factor tiempo, junto con la energía que el pequeño aplique en la succión, marcarán la diferencia en este aspecto.

¿Os parecen suficientes razones para no permitir el uso prolongado de biberones y chupetes? Mejor no hacerlo y así evitaremos problemas futuros. Y claro, si van a usarlos un tiempo, mejor que sean homologados y seguros.

Consejos para elegir y usar el chupete 

  • Para que el chupete sea seguro para nuestros hijos, debe cumplir con las normas fijadas por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación): estar hecho de material plástico, tener bordes redondeados, poseer una anilla o tirador que permita extraerlo de la boca, la tetina no puede ser superior a 3,3 cm y la base debe ser lo suficientemente grande para evitar que el niño pueda introducirse todo el chupete en la boca, con el consiguiente riesgo de asfixia.
  • Para evitar efectos adversos del uso del chupete se recomienda limitar su uso hasta el año de vida. Cuando se utiliza más allá de los doce meses de edad aumenta el riesgo de problemas dentales y de desarrollo del lenguaje, así como de accidentes.
  • Nunca se debe untar el chupete con sustancias azucaradas, ya que aumenta el riesgo de caries. Muchas caries del biberón provienen del mal uso del chupete, si se impregna en líquidos azucarados para calmar al bebé o niño antes de dormir.
  • Recuerda que también puedes transmitirle las bacterias que producen caries al bebé si chupas su chupete para “limpiarlo” antes de ponérselo.

Si después de leer esto te has decidido a retirarle el chupete, pero piensas que se lo va a tomar mal y se va a convertir en una odisea, aquí te dejamos unos consejos para que te resulte más sencillo.

¿Cómo dejar el chupete? Trucos para retirarlo 

  • Sea la interrupción brusca o paulatina, no se debe recurrir a castigos.
  • Puedes inventar una historia en la que algún personaje de ficción se lleve el chupete a cambio de un regalo.
  • A veces, el chupete puede “olvidarse” en el lugar de vacaciones o “perderse” en la calle.
  • La decisión ha de ser firme. Una vez que el niño abandone el chupete se acordará de él y volverá a pedirlo, pero hay que ser pacientes hasta que pase el “síndrome de abstinencia”.

¡ÁNIMO!