Blog | Cuida tu sonrisa

Pequeñas sonrisas

¿Cómo influyen el chupete y el biberón en la formación de la dentadura?

¿Alguna vez os habéis preguntado la razón por la que los niños africanos siempre tienen unas sonrisas tan estupendas? Siempre que veáis una foto de un niño del tercer mundo fijaos en lo preciosas que tienen sus sonrisas. Esto es así porque la mayoría de ellos han sido amamantados. Entre las ventajas de la lactancia materna está el hecho de que la succión proporciona un impulso de crecimiento a los maxilares, que se desarrollan mejor. Los niños alimentados con biberón no tienen que hacer tanto esfuerzo, los maxilares no tienen el impulso extra para crecer y a veces puede provocar que los dientes  no tengan sitio suficiente, provocándose malformaciones dentales.

Hemos oído muchas veces que usar biberón, chupete o incluso chuparse el dedo no debería prolongarse más allá de los 2 o 3 años. Pero ¿Cuáles son los peligros concretos a los que se enfrenta nuestro hijo si esto se prolonga más tiempo?

Caries de biberón: los niños no deberían nunca dormirse con el biberón en la boca. Contribuye a que el riesgo de caries sea mayor ya que el biberón no corta el flujo en ningún momento, y a la proliferación de azúcares de manera continua en la boca de los niños. En cambio con el pecho esto no sucede: la leche que sale del pezón no toca los dientes, ni lo hace de forma continua (sin succión no hay leche, al contrario que con el biberón) y además contiene inmunoglobulinas y enzimas que previenen la caries.

Mordida cruzada o abierta: ambas son deformaciones del maxilar que pueden estar producidas por la succión prolongada de biberones y chupetes. Éste se estrecha y puede producir que la mordida, o lo que es lo mismo, la forma en la que los dientes cierran, no sea la adecuada. En las mordidas cruzadas los dientes se cruzan y en las abiertas no llegan a cerrar. En ambos casos la solución es la ortodoncia, con lo latoso que es para el niño y el dolor de bolsillo que conlleva para sus padres.

Problemas en el habla: se nos olvida que el habla es un proceso físico en el que trabaja la lengua, los dientes etc. La succión prolongada hace que la lengua adquiera hábitos que interfieren con el habla y que hacen que estos niños acaben muchas veces en el logopeda para reeducarla.

¿Os parecen suficientes razones para no permitir el uso prolongado de biberones y chupetes? Mejor no hacerlo y así evitaremos problemas futuros.