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Pequeñas sonrisas

Cómo preparar un viaje con niños

Cuando uno se va de viaje con niños no es exactamente lo mismo que cuando se iba con su pareja o con sus amigos. Los niños tienen un montón de necesidades y si ya de por sí éramos antes amigos del “porsiacaso” vamos a ir con más equipaje que si nos mudáramos.

Como está cerca la Semana Santa (¡bien!) y más de uno vais a salir de viaje, os damos unos sencillos tips para que las vacaciones sean una grata experiencia y no algo que recordéis con horror.

Elige el destino con cabeza

No es lo mismo viajar con un bebé recién nacido que con niños ya más mayorcitos. Si tenemos un bebé muy chiquitín no tenemos por qué quedarnos en casa pero debemos ir a un sitio donde vayamos a estar cómodos. Podemos visitar a la familia si viven lejos, elegir un apartamento, una casa rural… Sitios donde podamos encontrar acomodo para todas las cosas que necesitaremos ¡y sobre todo con lavadora! Es preferible que ese viaje a la aventura lo dejemos para cuando sea un poco más mayor.

 

Estás viajando, no mudándote

Cuando somos primerizos todos tendemos a ir cargados como mulas porque creemos que todo hace falta. Conforme pasa el tiempo y tienes más hijos, te vuelves minimalista y vas llevando lo que realmente es indispensable. Muchas veces puedes preguntar en tu destino si cuentan con cuna de viaje, trona y otro tipo de facilidades para poder evitarte trastos innecesarios.

 

No vas a la jungla

Si has elegido el destino bien, no hace falta que te pases ocho pueblos con las cosas que llevas.

  • Si tienes lavadora, si algo se mancha ¡lávalo! No hace falta que cargues con toneladas de ropa para tu bebé. Lleva más que en el caso de un adulto, pero siempre con mesura.
  • Compra en el destino las cosas que se pueda. ¿Para qué vas a llevar un paquetón de pañales inmenso? ¿Acaso donde vas no tienen supermercados? Lleva unos pocos y compra en el destino.
  • Puedes relajar un poco las costumbres de casa. Hombre, si se mancha un poco en casa correrías a cambiarlo, pero de vacaciones podemos tener más manga ancha.

 

Adáptate al medio de transporte que vayas a utilizar

No es lo mismo viajar en coche que hacerlo en autobús, tren o avión. Si viajas en coche puedes permitirte más excesos por eso de que cuentas con más sitio (aún así, ¡sensatez!), pero si viajas en cualquier otro medio de transporte deberás tener más mesura obligatoriamente.

Si vas a viajar en tren avisa de que vas a necesitar ayuda: aunque vayamos con el equipaje que permite la compañía, si vamos solos o con varios niños posiblemente necesitaremos a alguien que nos eche un cable. Puedes avisarlo al comprar el billete.

Si vas a ir en avión valora si necesitas facturar o no. Asegúrate de cuáles son las políticas de la compañía aérea respecto a las sillas de seguridad o los carritos para ver cómo hacerlo. Si facturas no está de más que subáis a cabina una maletita pequeña con lo básico por si acaso os pierden la maleta (que no seríais ni los primeros ni los últimos). Unos pijamas, la muda para el día siguiente y nuestro neceser de viaje (en estos casos vienen especialmente bien los que tenemos en PHB, porque la pasta dentífrica tiene un tamaño aceptable para los aviones) nos pueden salvar de un compromiso.

 

Piensa en el viaje en sí

A los niños les resulta a veces muy aburrido el viaje. Si vais en coche, acuérdate de preparar música, de coger juguetes o algo para que se entretengan, algo de comida… al final se trata de que tengamos distracciones y podamos ir cambiando de actividad con ellos para que el viaje se haga más llevadero.

 

Y sobre todo, ¡acuérdate de disfrutar del viaje!