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Salud bucal

¿Cómo usar el irrigador bucal?

Nuestra rutina de limpieza bucal suele centrarse en el cepillado. Para completarla, muchas veces hacemos uso de otros productos como el hilo dental y el enjuague bucal. Los tres elementos ya consiguen un buen resultado, pero es posible ir un paso más allá en la limpieza de nuestra boca. El irrigador bucal es un dispositivo que utiliza un chorro pulsátil de agua a presión que elimina los restos de comida y la placa bacteriana más resistente.

La irrigación bucal es una técnica complementaria que nos permite mejorar la limpieza bucal y la salud de las encías. Al utilizar un líquido, llega a todas las cavidades de la boca y, como lo expulsa a presión, consigue eliminar cualquier pequeño resto que esté muy pegado a los dientes. Resulta especialmente útil para personas con implantes dentales y ortodoncia, ya que ese tipo de bocas tienen más lugares de difícil acceso que las demás.

Ahora que ya sabemos lo que es, nos falta lo más importante: descubrir cómo se usa.

Aquí te lo explicamos paso a paso para usar el irrigador

  • Ya con la boca limpia, cogemos nuestro irrigador y rellenamos su depósito con agua
  • Coloca la boquilla en el aparato e introdúcelo en tu boca, sobre los dientes y en el margen entre dientes y encías.
  • Enciéndelo y ve moviendo el chorro de agua a lo largo de los dientes y margen entre encías y dientes. Recuerda que puedes ponerlo en pausa en cualquier momento y regular la presión entre las distintas opciones disponibles -de menos a más fuerza-.
  • Cuando termines de utilizarlo, lava y seca el depósito y la boquilla del irrigador.
  • Utilízalo, al menos, durante un minuto al día.

¿Cuáles son los beneficios del irrigador?

  • Son seguros, fáciles de usar y muy eficaces contra la placa.
  • Reducen la inflamación y el sangrado de las encías.
  • Elimina placa, bacterias y restos de comida situados en las zonas menos accesibles.
  • Mejora la salud de las encías alrededor de los implantes.
  • Elimina de manera más efectiva la placa alrededor de la ortodoncia.
  • Reduce y previene el mal aliento.
  • Ayuda a prevenir la formación de sarro.
  • Aporta sensación de limpieza y de frescor.

Como ves, el uso del irrigador bucal solo trae beneficios a nuestra boca y nos permite conseguir la limpieza más profesional sin salir de casa. Aún así, no olvides acudir, al menos, una vez al año al dentista para que revise el estado de tu boca y te ofrezca los mejores consejos para tu caso particular.