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Pequeñas sonrisas

Consejos para que mi hijo se divierta lavándose los dientes

Para cualquier tarea que deben realizar los niños, especialmente para aquellas que requieren una cierta obligación, es necesario que les ofrezcamos los estímulos suficientes.

Recoger su dormitorio, guardar los juguetes o hacer las tareas escolares son, a menudo, obligaciones infantiles que no siempre se realizan de buen gusto, así que tendremos que inventar mil y una tretas para que las lleven a cabo con alegría y con la conformidad suficiente como para saber que son necesarias en nuestro día a día. Pero cuando esas obligaciones van unidas a la salud, entonces ya hablamos de palabras mayores.

A todos los niños les suele disgustar el momento del cepillado de los dientes, es como si les poseyera el espíritu que les impidiera llevar a cabo su misión. A pesar de haber sido constantes y tenaces, a la hora de enseñarles a cepillarse eficazmente, llega un momento que los peques se nos rebelan, queriendo dejar a un lado estas necesarias obligaciones que tanto bien le hacen a su salud. Entonces es el momento de sacar nuestras mejores armas: las de la diversión.

Pero ¿qué puede ser tan poderoso o divertido como para que nuestro niño acepte lavarse los dientes de buen grado?

-Lo primero es crear un ambiente propicio para ese momento, y que realmente sea especial. Hacerlo en familia, demostrando que todos necesitamos un buen cepillado, es el mejor ejemplo.

-Aprendernos una canción, aunque sólo sea una pequeña estrofa, que nos sirva como preludio, puede ser una idea excelente. Hay canciones especiales para este momento, pero también podemos inventarlas.

-Convertir ese momento en un juego. Vamos a ver quién llega primero al cepillo. Contar mentalmente los segundos que nos estamos cepillando. Y una vez hemos terminado jugar a limpiar juntos los cepillos.

-Una vez ya está todo en orden, y nuestros dientes bien limpios, vamos a sentarnos a contar una historia, esa que siempre nos sorprende de un niño que se negaba a cepillarse con profundidad sus dientes y un día, sin esperarlo, se le llenaron de pequeños bichitos. ¡Menos mal que los nuestros están limpios y relucientes!

No olvides que hablar con los niños claramente les ayuda a entender el porqué de ciertas obligaciones. A los peques no les sirve aquello de “se hace porque lo mando yo”, es mucho mejor si les explicamos los beneficios y perjuicios que se nos presentan si obviamos la limpieza dental.

Pero seguro que a ti se te ocurren más trucos para que los peques se entreguen al cepillado dental con total alegría.