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Pequeñas sonrisas

Cuando los niños muerden

Casi todos los niños que conozco han tenido alguna temporada en que les ha dado por morder, y mis hijas no iban a ser una excepción…

Los niños muerden por varias razones. En muchos casos se asocia a la dentición, pero no tiene por qué ser necesariamente así. El caso es que los peques usan su boca para “descubrir el mundo”. Se llevan las cosas a la boca y las muerden para ver cómo son, cuál es su consistencia… es una manera más de explorar lo que les rodea. Y a veces, como todavía no dominan muy bien el lenguaje, morder para ellos es una forma de comunicarse.

 De la mayor no me acuerdo mucho, porque cuando le dio por morder fue una temporada muy corta y fue cuando le estaban saliendo algunos dientes. Yo no creo que fuera por dolor, porque quejarse no se quejaba, pero supongo que al notar algo diferente en su boca quería comprobar que eso servía para algo y ese algo era morderme a mí. Pero como digo fue durante muy poco tiempo.

 La pequeña tuvo una temporada bastante más larga y la recuerdo porque fue hace más bien poco. No era por la salida de los dientes, sino como método para que le hiciera caso a ella cuando estaba hablando con otra persona… Os explico, estaba yo en el sofá contando un cuento a la mayor cuando de repente notaba en la rodilla un mordisco tremendo y del dolor y de lo inesperado soltaba un grito. Ella me miraba y se sonreía porque ya estaba con ella, y yo con unos moratones que parecía que me había caído por un terraplén.

Porque ella aunque no lo hiciera adrede hacía mucho daño, ya tenía dientes y apretaba bien. Yo sé que ella no lo hacía con mala intención sino como un juego, pero era un juego que había que cortar rápidamente. He de reconocer que me costó mucho terminar con esto. No me quedaba más remedio que reñirla para que entendiera que eso no podía hacerlo, pero como es tan sentida empezaba a llorar como una magdalena, yo me moría de pena, la consolaba con mil besos y ella olvidaba como había empezado todo. Y al día siguiente otra vez lo mismo… Acabé por no reñirla sino alejarla de mí cuando me lo hacía, para que aprendiese que morder no era la forma de llamar mi atención, pero tampoco servía porque ambas lo pasábamos mal.

La solución fue finalmente el tiempo, dejó de hacerlo y hasta ahora, pero la verdad es que yo estaba preocupada por no saber encauzarlo. Por lo menos sólo lo hacía con su papá y conmigo, nunca mordió a su hermana ni a ningún otro niño, lo cual hubiera sido un problema bastante más grave.

En esa temporada pregunté mucho lo que podía hacer para resolverlo, pero ninguna solución me gustó. Hubo quien me dijo que le mordiera yo a ella para que viera que eso dolía, pero me pareció la peor solución que podía escuchar. Evidentemente yo no le iba a hacer daño, y si no le hacía daño ella lo iba a ver como un juego y creo que iba a conseguir el efecto contrario.

En mi opinión, lo único que realmente funciona (aparte del tiempo) es anular la causa de este comportamiento, los celos en nuestro caso, e intentar que aprendan a gestionarlo de otra manera. Pero la verdad es que es complicado.

Seguro que muchas de las que leéis esto tenéis experiencias y consejos que dar. ¿Os animáis?