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Pequeñas sonrisas

Cuidando la espalda: las mochilas

Hay algo que no puedo evitar; cada mañana de camino al cole me fijo en el mismo detalle: las mochilas. No, no es que sea una fanática de las mochilas, lo mío son los zapatos, en realidad, las mochilas no me gustaban ni cuando las debía usar. De hecho, usé muy pocas.

¿Por qué me fijo en las mochilas? Bueno, más que en las mochilas mis ojos se clavan en las espaldas y casi me duelen al comprobar lo mal que niños, preadolescentes y adolescentes cargan sus mochilas.

¿Alguien me puede explicar el porqué de esa moda de llevar las mochilas por debajo del trasero? ¿Por qué la gran mayoría de los críos, sean de la edad que sean, llevan las mochilas casi arrastrándolas por el suelo? ¿Nadie les ha explicado que esa no es manera de llevarlas? Hay modas que no entiendo y ésta es, sin lugar a dudas, una de ellas.

Los padres nos pasamos el día quejándonos del peso que soportan nuestros hijos a sus espaldas, aunque he de confesar que yo todavía no, porque mi piojo, que es pequeño solo lleva: agenda, botella de agua y el almuercito. Los enanos de infantil llevan poco más, ni siquiera tienen que ‘cargar’ con el cepillo de dientes si comen en el cole, porque lo normal es tener uno en la taquilla.

Pero cuando van pasando de curso, la mochila se empieza a llenar. Y aún así, o yo soy malvada-malvadosa o mi sensación es otra. ¿De verdad van tan cargados? ¿Acaso no llevábamos nosotros el doble de peso? Igual me equivoco, pero no veo tanta carga en sus mochilas, lo que sí veo es que en la gran mayoría de los casos los peques y, no tan peques, eligen mochilas por su diseño, marca, color… porque sea bonita y no siempre es una buena mochila para el cole.

Las mochilas han de elegirse teniendo en cuenta una serie de factores:

  • Tamaño: La mochila debe adaptarse a la anatomía del pequeño.
  • Armazón: Debe tener un buen armazón para mejorar el contacto con la espalda.
  • Las cintas: Han de ser anchas y acolchadas.

Si seguimos esos tres pasos y los unimos al uso correcto de:

  • Su peso no ha de superar el 10% del peso del niño.
  • Ha de ser cargada sobre ambos hombros para nivelar y distribuir bien la carga.
  • El peso debe cargarse más cerca de la cintura que de la parte superior de la espalda. Lo más probable es que los dolores de espalda disminuirán de manera considerable.

¡Ah! Otra cosa, los pequeños han de aprender a llevar ellos solos sus mochilas, porque ese es otro tema. ¿A cuántos padres veo cargar las mochilas de sus hijos cada día? Y a veces no llevan la de uno sino la de varios. No es normal que padres y abuelos vayan cargados hasta los dientes, mientras los pequeños van corriendo de un lado a otro. Igual, consideran que soy una bruja, pero el piojo lleva su mochila, muchas veces mientras juega en el patio me la da pero una vez retomamos el camino a casa él la lleva. Y es que los pequeños han de aprender a tener responsabilidades, y ésta es una de ellas.

Elva Martínez