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Pequeñas sonrisas

El chupete y el dedo

El chupete es uno de esos temas que generan controversia en cuanto sale en la conversación.

Por un lado, cuando son recién nacidos los recibes por todas partes. En todas las canastillas viene uno, en todos los neceseres y cestas con cosméticos, en las visitas a la matrona y en cada revisión pediátrica. Es como si un bebé sin chupete no fuera un bebé. (Si os contara la colección de chupetes sin estrenar que tengo en casa y que me da pena tirar…).

Pero en el momento en que el niño llega a determinada edad (generalmente en torno a los dos años), el chupete se convierte en Satanás y hay que alejarlo rápidamente de nuestras vidas. No hay día en que alguien, al ver a tu bebé con el chupete por la calle, no le haga un comentario al respecto: que si estás muy feo con él, que si eso es de pequeñazos, que si así no vas a aprender a hablar… Y la que más nos preocupa a las madres y padres: que el chupete puede producir malformaciones en los dientes por lo que su uso  debería limitarse hasta aproximadamente los 2 años de edad.

Y es que claro, cuando lo que se dice directamente a los niños no funciona, hay que ir directamente a lo que puede doler a los padres. Pero, ¡ay de ti como tu hijo se chupe el dedo! Entonces ya te puedes preparar a escuchar de todo…ya que chuparse el dedo puede conllevar peores consecuencias bucales que utilizar el chupete.

Dejar el chupete puede ser complicado, pero siempre está la opción de dárselo a los Reyes Magos, buscar un árbol de los chupetes (que se han puesto de moda últimamente), tirarlo al mar o cualquier otra excusa similar. Pero con el dedo, ¿qué haces? Y eso es lo que alegan todos los agoreros cuando ven a tu churumbel.

Yo he de reconocer que he tenido suerte, por decirlo de alguna manera. La mayor usaba el chupete, pero alrededor del año y medio ya sólo para dormir. Se dormía a la teta y yo se lo ponía para poder separarme de ella. Al cabo de un rato se le caía y ya no volvía a cogerlo, a no ser que se despertara. Cuando empezó a dormir en su cama, un día se le cayó y le dije que ya moveríamos la cama por la mañana para buscarlo. Y desde entonces… Meses después apareció, pero ya era tarde. Todavía no había nacido la pequeña, así que yo creo que dejó de usarlo sobre los 26 meses.

Con la pequeña directamente no ha habido chupete. En un par de ocasiones se lo di y lo único que conseguí es que regurgitara, así que ahí se quedó la cosa. Y la verdad es que no lo hemos echado de menos y ahora mismo es una historia menos, al no tener que pensar en dejarlo.

Pero sí que conozco niños para los que ha sido realmente difícil olvidarse de él, y tanto el pequeño como los padres lo han pasado mal por la presión que hay con este tema. Si alguien me pide consejo simplemente puedo decir que tengan paciencia, si nosotros les hemos dado el chupete sin que ellos lo pidan, ¡no podemos encima exigirles que lo dejen en cuanto nosotros creamos conveniente!