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¿Cómo tratar una herida en la boca?
Salud bucal

¿Cómo tratar una herida en la boca?

¿No te pasa que alguna vez, comiendo o masticando chicle, te muerdes y esa mordida se acaba convirtiendo en una herida molesta? 

Las heridas bucales, popularmente conocidas como llagas o aftas, son pequeñas pero muy molestas, y no salen únicamente por masticar torpemente. También pueden aparecer por estrés, sistema inmunológico débil, problemas nutricionales, enfermedades gastrointestinales e, incluso, por usar ortodoncia. Pueden tardar en desaparecer entre 7 y 15 días, y al anidar en la húmeda cavidad bucal, tardan en curarse, sobre todo si, como suele pasar, nos las mordemos constantemente. 

¿CÓMO PODEMOS CURAR UNA HERIDA EN LA BOCA?

  • Agua tibia y una cucharadita de sal o agua tibia y bicarbonato: la sal es uno de los remedios más naturales y baratos. Si vas a usar este remedio debes enjuagarte la boca tres veces al día, haciendo especial hincapié en la dolorosa llaga. Si en vez de la sal usas bicarbonato, el método es el mismo.
  • Enjuagarse con agua oxigenada diluida en agua (no hacer un uso excesivo ni prolongado).
  • Aplicar hielo sobre el afta, calma el dolor y la inflamación. Esto lo podemos hacer todas las veces que sea necesario a lo largo del día. No cura pero alivia.
  • Enjuague bucal con antiséptico: este no es un remedio natural, pero calmará las molestias en la boca y ayudará a evitar posibles infecciones. Sin embargo, si es un enjuague muy fuerte, no coloques demasiado, porque puedes sentir cierto ardor.

No te olvides de mantener una correcta limpieza bucal (recuerda estos tres pasos: cepillar, perfeccionar y completar) y, sobre todo, del uso de enjuagues bucales, que ayudan a controlar la formación de bacterias que provocan la aparición de las odiosas llagas. Por cierto, ¡tomar un yogur al día también puede ayudarte mucho!

Si te aparecen aftas con frecuencia, y no te has mordido, ten en cuenta que puede que sea por estrés, bajada de defensas o falta de minerales o vitaminas. Cuida tu alimentación y visita a tu médico para que averigüe la causa, ya que también podría tratarse de un virus o trastorno intestinal.

Y si te muerdes, no te preocupes, ya que la herida no tardará mucho en cicatrizar… Vamos a descubrir por qué.

¿POR QUÉ LAS HERIDAS DE LA BOCA CICATRIZAN RÁPIDO?

Seguro que alguna vez te has preguntado por qué las heridas de la boca cicatrizan antes que las del resto del cuerpo. Incluso las llagas más grandes pueden llegar a desaparecer rápido (a pesar de que no podamos evitar pasar la lengua por ellas a cada rato).

Aunque siempre se ha considerado a la saliva la causante de esta rápida cicatrización, no ha sido hasta hace poco cuando este hecho se ha confirmado gracias a un estudio de la revista de biología ‘The FASEB journal’.

LA SALIVA AYUDA A CICATRIZAR LAS HERIDAS

La saliva es, en un 99%, agua. En ese 1% restante, se concentran una gran cantidad de componentes que favorecen a nuestro organismo y muchas funciones de nuestro cuerpo. Algunos de sus compuestos químicos más destacados son enzimas como la lisozima o la ptialina, el ácido siálico, diversos iones que ayudan a la función tampón, la estaterina, etc. Esta combinación convierte a la saliva en un producto con múltiples funciones y, entre las más destacadas, está la curación.

La saliva tiene dos propiedades principales: es antibacteriana y cicatrizante. La lisozima, es antimicrobiana, además de evitar su crecimiento y proliferación.

Este líquido contiene un factor de recuperación de la epidermis que da lugar a una curación más rápida de las mucosas de la boca, especialmente de las aftas (llagas). Además, ayuda a cicatrizar las heridas de la cavidad bucal que nos lamemos. Esto ocurre porque la nepidermina, una proteína de la saliva, sirve de comunicación entre varios componentes de nuestro sistema, activando hormonas que “dan el aviso” de la lesión para que cure con mayor rapidez.

Pero sus beneficios no terminan aquí. También ayuda a la remineralización de los dientes, impidiendo el efecto del ácido.

Por tanto, cuando tenemos una herida, la saliva termina con el exceso de bacterias y activa las señales para que las enzimas correspondientes la cicatricen cuanto antes. Mientras tanto, hidrata la lesión para evitar que más microorganismos accedan a ella.

A pesar de todas estas virtudes, la saliva no tiene propiedades ‘mágicas’ y no es más efectiva que un tratamiento que realice nuestro odontólogo. ¡Recuerda visitarlo como mínimo, una vez al año!