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Pequeñas sonrisas

Juguetes para la salida de los dientes

Hace unos meses estuvimos hablando en este espacio sobre si dolían o no los dientes al salir. Como dijimos en aquel momento, las opiniones en este tema son muy diversas. Sea como sea hay un momento en los primeros meses de nuestro bebé en el que estará continuamente metiéndose los dedos o lo que pille en la boca.

Yo la verdad es que recuerdo aquel momento en la vida de mi niña mayor mejor que el de la pequeña, y es que, aunque me cueste reconocerlo, con la mayor estaba muchísimo más pendiente de todo. Y también lo recuerdo porque con ella se me quedaban grabados los comentarios ajenos mientras que con la pequeña todo eso me ha dado bastante igual.

Y es que todo lo que pase en la vida de nuestros hijos es susceptible de comentarios… Recuerdo llevar a la bruja mayor en la silla con los dedos metidos hasta la campanilla y a cualquiera decirme “pobrecita, le estará saliendo algún diente y le duele muchísimo”, yo miraba a la niña que no se había quejado de nada en todo el día y flipaba y por otro lado pasaba de hacer entender a nadie que probablemente tuviera las manos en la boca porque había descubierto que tenía manos y era divertidísimo hacer eso.

Pero como buena madre primeriza, que considera imprescindible cualquier cosa que nos vendan para bebés, decidí comprarle algún mordedor por si a la niña le gustaba. El primero fue uno normalito de goma de los que puedes encontrar en cualquier tienda de productos para bebés, simplemente escogí uno que ella pudiera manejar bien solita. El resultado: el mordedor estaba en cualquier sitio menos en su boca, donde podía haber cualquier juguete.

No me di por vencida y busqué otro modelo, esta vez pensando en que con la salida de las muelas pudiera resultarle agradable morder algo, esta vez cogí un pack de dos muy sencillos (recuerdo que uno azul y otro amarillo) con un líquido en su interior que se metían al congelador y que en teoría refrescaban y aliviaban posibles molestias de la dentición. Resultado: otro fracaso como el anterior. Estaba claro que la mayor pasaba de morder cosas pensadas para ser mordidas.

Llegó la pequeña, los dientes le salieron prácticamente sin que yo me diera cuenta y vista la experiencia con la mayor no le compré nada de esto, pero un día aparecieron por un cajón los mordedores “congelables” y decidí lavarlos y dárselos. Para ella un juguete más que usaba para lanzar y no para morder.

Pero con ella descubrí una nueva modalidad, en algunas cajas con productos de bebés que le regalaron me encontré muñequitos de tela que añadían algún apéndice de goma pensado como mordedor y esto es lo que más me ha convencido de lo que hemos probado, creo que basta que ella viera que era un juguete como los demás para que se lo metiera a la boca.

Así que si en algún momento tuviera que comprar uno buscaría algo de este estilo. Sobre todo ahora que se acerca el momento de buscar regalos de Navidad y que a los pequeñines también hay que poner algo bajo el árbol.