Blog | Cuida tu sonrisa

Pequeñas sonrisas

La tele nos enseñaba buenos hábitos

Los de mi generación somos unos nostálgicos. Si tenéis entre treinta y cuarenta años, seguro que cuando leéis cualquiera de los post de “Yo también fui a EGB” lo que os sale es decir ¡a mí también! ¡yo también! Si algo tenemos los niños de los ochenta es que tuvimos una infancia bastante similar. No había más que dos televisiones, así que más o menos todos veíamos lo mismo. Ahora la oferta es mucho mayor, así que los recuerdos comunes son muchos menos.

Hace un tiempo leí este artículo de ese blog, en el que habla de las canciones con las que nos mandaban a la cama. Porque lo hacían, lo prometo. Conocerlas las conozco todas, pero de la que más me acuerdo (por la época, está claro) es de la de Casimiro. Al volverlo a ver me ha sorprendido los buenos hábitos que inculcaban. Me ha vuelto a parecer muy divertido cuando Casimiro se lava los dientes con aquel bichito como cepillo ¿Os acordabais?

Y es que si algo tiene en común mi generación, es que crecimos con un montón de programas que se dedicaban a potenciar los buenos hábitos. Y sin darnos cuenta.


¿Cuántos os acordábais de la llama que va al dentista por primera vez? ¿Cuántos habéis sido capaces de cantar la canción a la vez?

Es curioso porque todos nos acordamos de que mi llama Llama se llama, pero así como quien no quiere la cosa nos estaban enseñando que no hay que tener miedo al dentista y que hay que hacerse revisiones ¡si hasta una llama se las hacía!

Barrio Sésamo era un filón en cuanto a buenas costumbres.

No es de las canciones más conocidas de Barrio Sésamo, pero ¡ya veis! ¡en mi generación había cosas que nos las grababan a fuego!

Curiosamente los más pequeños actuales conocen mucho más a Elmo de lo que lo conocíamos nosotros. No sé porqué, yo no recuerdo si es porque no salía o porque había otros personajes más graciosos. Pero Elmo también nos enseña buenos hábitos con la higiene bucal.

La verdad es que estas cosas yo las recuerdo con cariño y no como un lavado de cerebro 🙂 ¡Menos mal que para los niños actuales siempre nos quedan los Lunnis!