Blog | Cuida tu sonrisa

Pequeñas sonrisas

Las caries en los niños: cómo prevenirlas y qué hacer si aparecen

Desde que nace nuestro hijo debemos preocuparnos por su boca. Primero seremos nosotros quien limpiaremos sus encías y poco a poco aprenderán a utilizar correctamente su cepillo de dientes. Es importante que adquieran un buen hábito de higiene bucal desde chiquititos, porque la caries es la enfermedad crónica más común en niños.

 Cuando el peque tiene un año o le sale el primer diente se recomienda llevarle por primera vez al dentista y desde ese momento debería visitarle al menos una vez al año, o más si es necesario. Estas consultas son muy importantes porque normalmente es el especialista quien detecta la caries en su fase inicial y cuanto antes se diagnostica mejor es el tratamiento y el resultado. Tenemos que transmitir confianza al niño incluso cuando los mayores tenemos miedo, como es mi caso. ¡Afortunadamente los dentistas hoy día ya no hacen ningún daño!

Las caries las producen bacterias que todos tenemos en la boca y que convierten los restos de alimentos en ácidos que pueden dañar los dientes. Comienza afectando al esmalte y podemos notarlo porque pierde el brillo habitual, pero no produce dolor. Si el niño se queja es que la lesión ya ha llegado a la dentina, una capa interna del diente más blanda que el esmalte. Si notamos una mancha blanquecina en un diente o el niño siente dolor, hay que llevarle al dentista.

Los dientes definitivos no se regeneran. Sin embargo, se puede curar la caries y arreglar el daño que haya provocado. Dependiendo de la gravedad el especialista obturará el lugar donde ha aparecido la lesión o tendrá que poner una corona, pero siempre tratará de conservar la pieza dental.

Para reducir el riesgo de aparición de caries lo mejor es la prevención. Además de acudir al dentista con regularidad, los niños tienen que aprender a cepillarse los dientes correctamente y debemos procurar que no abusen de los alimentos y bebidas dulces. Como es inevitable que los tomen, debemos enseñarles que después deben cepillarse o como mínimo enjuagarse la boca. A los padres nos toca enseñarles… ¡y predicar con el ejemplo!