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Pequeñas sonrisas

Las diferentes celebraciones de la Navidad en el mundo

La Navidad se estaba acercando y Sandra tenía muchas ganas de que llegase, pero sentía curiosidad por saber si en todos los rincones del mundo era igual. Mientras estaba en la buhardilla de casa de sus abuelos buscando los adornos, encontró una gran bola de cristal tapada por una sabana. Se quedó embobada mirando el Papa Noel que había dentro de la bola, ya que le parecía que se estaba moviendo y cambiando. Estaba pegada al cristal de la bola, mirándola fijamente cuando de repente ésta la absorbió y cayó dentro de la bola.

Efectivamente, el hombre gordito vestido de rojo y envuelto en renos había cambiado un poco. Saludó a Sandra y le dijo que se llamaba San Nicolás y que repartía regalos a los niños buenos de Bélgica, Suiza y Polonia entre otros países. Le contó que los niños de Bélgica le invitaban a almorzar cougnolle (Pan dulce) y que luego salían a patinar juntos. En Suiza, por ejemplo, él les daba a los niños y niñas que se habían portado bien bolsas con dátiles, nueces, mandarinas, higos y chocolate. En Polonia, en cambio, mientras los niños dormían, les dejaba regalos debajo de la almohada o encima de los zapatos que descansaban junto a la cama.

De repente, mientras hablaban, Sandra sintió un temblor y de pronto se encontró en medio de un mercadillo navideño. Allí un niño Jesús le esperaba con un regalo; le contó que en Austria eran muy típicos e importantes esos mercadillos y que él era el encargado de traer los regalos a los niños y se los dejaba debajo del árbol. En Alemania, en cambio, le conocen por el nombre de ChristKind y los niños le dejan cartas en la ventana para que sepa qué regalos quieren recibir (si se han portado bien, claro). Allí muchos niños y niñas se duermen cantando el villancico “Stille Nacht, heilige Nacht” (Noche de Paz, Noche de Amor) esperando a que venga.

Tras escuchar el relato del niño Jesús Sandra sintió mucho frío y repentinamente todo quedó cubierto de nieve. Entre esa nieve apareció un personaje muy parecido a Santa Claus, pero mucho más pequeño. Le dio la bienvenida a Suecia y se presentó cómo Jultomte. Era el encargado de traer regalos en un saco para los niños buenos el día de Navidad por la tarde, después de la comida con la familia. Le contó que en el país vecino, Noruega, le conocían como Julenissen y le consideraban un duende que en Nochebuena se transforma en Papa Noel y trae regalos.

Cuando Sandra pensaba que ya no podía hacer más frío ni haber más nieve, apareció muchísima más y el frío aumentó (demasiado para su gusto). El duende había desaparecido y en su lugar se acercaban un anciano y una niña con una muñeca Matriuska. ¡Dios mío, estaba en Rusia! El abuelo del hielo se presentó como Maroz. Su acompañante era una niña que le ayudaba, conocida como La niña de la nieve. Le contaron a Sandra que en Nochebuena la cena en familia consta de doce platos, uno por cada apóstol. Ellos se encargaban de repartir los regalos y como demostración le trajeron a Sandra pasteles de jengibre. Pero eso sí, le contaron, para que los niños se ganen los regalos, deben bailar alrededor del árbol de navidad y recitar poemas. Por eso los tres se pusieron a bailar y a cantar.

Para cuando Sandra paró de bailar, ya no había nieve y se encontraba con una mujer que sonreía. Era Befana, una bruja buena que trae regalos a los niños italianos. Se sentó junto a ella y mientras comían un buen plato de pasta le contó cómo era la Navidad en su país.

De golpe Sandra se despertó, estaba dormida en el suelo junto a la bola de cristal. Le decepcionó que hubiese sido un sueño, pero se despertó junto a una rama de Muérdago, que en Inglaterra se pone en las casas por Navidad para protegerla de los demonios y atraer la buena suerte. Bajó dispuesta a contarle lo que le había sucedido a su familia cuando vio que en medio de la mesa había un Bûche de Noël, un tronco de navidad cubierto de chocolate y típico de Francia. Ahora entendía el porqué del sueño; su casa estaba llena de elementos navideños de otros países, así que era normal que hubiese soñado con ello.