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azucar enemigo de los niños
Pequeñas sonrisas

Los caramelos, esos dulces enemigos para los niños

Hay estudios que afirman que los bebés nacen con una marcada preferencia por el sabor dulce, el principal en la leche materna. El dulce es también sinónimo de energía, imprescindible para crecer. El sabor salado no se descubre hasta los cuatro meses y mucho más tarda el amargo al que nuestro instinto relaciona con el veneno. No es extraño que a los niños les vuelva locos todo lo que lleve azúcar.

Lejos de ser la sustancia maligna que a veces parece, el azúcar es imprescindible para nuestro organismo. El cerebro recibe el 20 por ciento de la glucosa que ingerimos y la necesita para trabajar correctamente. Pero también es necesaria como fuente de energía, para el desarrollo de los tejidos en la infancia o para sintetizar correctamente la proteína, entre otras cosas. El azúcar sacia la ansiedad, el apetito y ayuda a conciliar el sueño. Pero todo en una dosis moderada. Un exceso de azúcar tiene efectos muy negativos que todos conocemos, pudiendo ocasionar obesidad, diabetes, falta de concentración o las temidas caries.

La mayor parte del azúcar que debe recibir un niño diariamente debe proceder de carbohidratos complejos, grupo alimentario en el que no se encuentran los caramelos. Estos dulces enemigos de nuestros hijos no deberían formar parte de su dieta, porque además de ser un aporte innecesario y excesivo de azúcar, suelen tener una textura pegajosa que dificulta el trabajo a las defensas naturales contra la caries, permaneciendo durante largo tiempo entre los dientes para disfrute de las bacterias dañinas.

Prohibirle los caramelos a un niño es contraproducente, le crearemos un mayor deseo y los tomará sin control en cuanto pueda. Además es casi cruel hacerlo. Pero podemos limitarlo a días o momentos especiales, contarles por qué no pueden abusar de ellos y, muy importante que deben limpiar siempre sus dientes después de comerlos. La higiene dental es la mejor defensa, la más eficaz contra la caries.

En el mercado hay multitud de caramelos y chuches sin azúcar, los niños se acostumbran a ellas si se las ofreces. Y tienes a tu alcance trucos, canciones y cuentos para hacer que el cepillado de dientes sea una rutina, no solo después de cada comida, sino también después de disfrutar de un delicioso caramelo. Acostúmbrale a relacionar el dulce con el cepillo y la pasta de dientes.