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Los primeros dientes

Todos los padres vamos guardando en nuestra memoria momentos especiales, hitos del crecimiento de nuestros hijos que nos van marcando que se está haciendo mayor. Para todos es importante el día que da su primer paso, que dice su primera palabra,… y uno de estos momentos que nos hace especial ilusión es el día en que vemos que asoma su primer dientecito.

En esto de la salida de los dientes, como en casi todo lo relacionado con el crecimiento de nuestros pequeños, no hay una regla fija. Cada bebé lleva un ritmo y nunca es igual que el de otro bebé, ni siquiera siendo hermanos. Pero como los padres necesitamos una “guía” para saber que todo va bien, en este enlace podéis encontrar el calendario más habitual.

Recuerdo perfectamente el día en que vi que le asomaba una puntita blanca en la encía a mi niña mayor, tenía exactamente siete meses y un día. Yo había leído que sucedería entre los seis y los ocho y ella como siempre ¡haciendo las cosas en el punto medio! Estábamos en la calle las dos solas, estaba yo sentada en un banco porque se había dormido. En cuanto se despertó empezó a hacer gorgoritos y al estar recostada en la silla de paseo me pareció ver algo blanco en su encía. Fui a quitárselo pensando que sería cualquier cosa que se había metido en la boca cuando me di cuenta de que por mucho que frotara eso no se lo iba a poder quitar nunca, ¡¡era su primer diente!! Como su papá estaba trabajando y a mí me hizo tanta ilusión, tuve que llamar a la abuela para contárselo.

A partir de ahí fue todo seguido. Los dientes le iban saliendo en parejas, pero el orden habitual se lo saltó a la torera y decidió parecer una “draculina” bastante tiempo ya que en la encía inferior le crecieron los incisivos laterales sin haber crecido los centrales, ¡¡os podéis imaginar su sonrisa!! Estaba tan graciosa…

Con mi niña pequeña la cosa fue diferente. Su primer diente le salió a los seis meses y lo descubrí por casualidad ya que no usaba chupete y eso de “abre la boca” bien sabéis que no funciona. Fue en un momento de mimitos, acostada en mi regazo y riéndose descubrí esa puntita blanca que no me esperaba. Pero a partir de ahí cada vez que quería comprobar si le había salido un poco más o si estaba a punto otro tenía que introducir el dedo en su boca porque no había manera de que nos dejase mirar. Recuerdo como se enfadaba la mayor porque me oía decir que le estaba saliendo un diente y ella no se los podía ver…

Como en el caso anterior no salieron uno a uno en momentos espaciados, no, no. Esta vez, en lugar de ser de dos en dos le salieron ¡¡casi los seis primeros de golpe!!  Yo pensé que siendo el principio tan rápido tendría la dentadura casi completa en poco tiempo pero como casi siempre me equivoqué Pasaron meses sin que le saliera ninguno, hasta que a los catorce meses vi que se volvía a meter mucho la mano en la boca y comprobé que tal como me imaginaba había otro par despuntando. Y otra vez de golpe, ¡¡seis dientes en menos de dos meses!!: los dos incisivos laterales y los cuatro molares delanteros.

Ahora me encanta recordar estos momentos, guardo en mi memoria como un tesoro las sensaciones de ver como mis niñas se han ido haciendo mayores poco a poco y me emociono de pensarlo.

Pequeñas sonrisas 22 enero, 2014

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