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Pequeñas sonrisas

¡Mamá, no quiero ir al dentista!

El miedo al dentista (también llamado odontofobia) es un problema bastante común… ¡pero no es innato! Su origen está en que asociamos al dentista a experiencias pasadas de dolor o a que otras personas nos han transmitido ese miedo. Por eso, es posible evitar que tu hijo desarrolle este miedo y lograr así que la visita al dentista se convierta en una rutina más.

Aunque pueda parecer una contradicción, el primer paso para evitar el miedo al dentista es… ¡ir más al dentista! Si solo acudes cuando se presenta un problema, habrá más posibilidades de que el tratamiento sea doloroso. Pero si estableces una rutina de revisiones regulares, el dentista podrá comprobar que no haya ningún problema y te ayudará a crear buenos hábitos de higiene bucal junto a tus hijos. Lo ideal es que la primera visita se haga trasla aparición de los primeros dientes o cuando el bebé cumpla 1 año.

En segundo lugar, es importante dejar de lado los miedos para transmitir seguridad y tranquilidad. Para ello, puedes guiarte por estas pautas:

  • Intenta buscar a un profesional con experiencia en odontopediatría, ya que estará acostumbrado a tratar con niños y hará que la visita sea más fácil.
  • Antes de la visita, explícale a tu hijo con naturalidad por qué es importante ir al dentista y qué va a pasar.
  • Evita siempre usar palabras como “aguja” o“pinchazo”. Tampoco debes insistir en que no le va a doler, ya que esto puede causarle inquietud.
  • Nunca uses la visita al dentista como amenaza o castigo, ni le prometas un premio después.
  • Durante las primeras visitas, los padres pasarán con el niño a la sala, ya que al ser tan pequeños pueden ponerse nerviosos en presencia de desconocidos. Cuando sea un poco mayor, podrás quedarte fuera.