Blog | Cuida tu sonrisa

Pequeñas sonrisas

Nuestro amigo, el cepillo de dientes

Todos alguna vez hemos escuchado la célebre frase “los niños son como esponjas” o, “los niños son grandes imitadores de sus padres”. Sí, frases tan oídas como certeras: nuestros hijos nos imitan. ¿Nunca han pillado a los peques imitándoles, repitiendo esas frases que tanto decimos? Je je je, yo al piojo ya lo he escuchado unas cuantas veces, el muy bicho cambia hasta la voz cuando me imita repitiendo: «te lo he dicho miles y miles de veces»…

En algo que el piojo me ha imitado desde el principio es en el cuidado de los dientes, por algún motivo le atraía ese momento, probablemente porque de bebé le hacía caritas mientras llevaba la boca llena de espuma, je je je. El caso es que él mismo quiso usar su propio cepillo de dientes.

El cepillo de dientes se convirtió desde pequeñín (recuerden que pueden comenzar a usarlo al año, eso sí, siempre hemos de comprar un cepillo adecuado para su edad. Primero solo usando el cepillo mojado en agua y más adelante con un dentífrico acorde a su edad) en un amigo.

Más que un amigo, en un aliado con el que luchar contra los malvados, en este caso las malvadas caries, je je je. Si hay algo que me caracteriza es que siempre estoy inventando historias, y el cepillo de dientes no iba a quedarse atrás, alguna de ellas habrán leído en este rincón. Algunos pensarán que tanta historia es tontería, pero a mí me ha servido en muchas cosas. Por un lado, a fomentar la imaginación del piojo y, por otro, como técnica para que haga algo que en principio no le apetecía (ejemplo, no le molan los jarabes, ajá, en casa no hay jarabe; ¡sí hay pociones mágicas hechas por las hadas!) Así que ya sabes, si tu peque es de lo que le da pereza la rutina de la higiene bucal convierte esa rutina en una aventura: convierte al cepillo de dientes ¡en su amigo!