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Ortodoncia infantil, ¿cuándo empezar el tratamiento?

El factor más importante para decidir si empezar o no un tratamiento de ortodoncia temprano es valorar cuáles van a ser las consecuencias de no comenzarlo. Lo que va a condicionar el inicio del tratamiento es la patología que presente el niño, no su edad; algunos problemas ortodónticos son más fáciles de corregir si son detectados a tiempo.

El diagnóstico exhaustivo, mediante la realización de un estudio de ortodoncia, es necesario para que el odontopediatra u ortodoncista pueda identificar aquellos problemas que son susceptibles de ser tratados en una etapa temprana (dentición temporal o mixta) y diferenciarlos de aquellos que necesitarán un tratamiento correctivo más tardío (dentición permanente).

Hay casos en los que es necesario planificar el tratamiento de ortodoncia en dos fases. Una primera fase en edad temprana y otra segunda fase cuando hayan erupcionado los dientes permanentes, con la que se finalizará el tratamiento de ortodoncia.

El objetivo que se persigue al empezar un tratamiento temprano de ortodoncia consiste en la corrección de los problemas bucodentales ya existentes o que estén en proceso de desarrollo para preparar un mejor entorno orofacial antes de que la dentición permanente se haya completado.

Cuando observamos problemas que afectan no solo a la colocación de los dientes sino que también involucran a estructuras óseas, como el maxilar o la mandíbula, los tratamientos tempranos pueden están indicados incluso desde los 3 años de edad. Los tratamientos de ortodoncia temprana tratan de aprovechar el crecimiento del niño para conseguir una mejor corrección de su patología y permitir, una vez corregido el problema, que el niño tenga un crecimiento y desarrollo craneofacial fisiológico.

En este tipo de tratamientos la colaboración de los niños y los padres es muy importante para conseguir los resultados planificados. En muchas ocasiones, la corta edad de los pacientes y las características de la aparatología necesaria para el tratamiento implican que los padres sean los responsables de su buen uso y mantenimiento.

Para detectar de forma temprana si nuestro hijo presenta alguna alteración que pueda requerir el inicio de un tratamiento de ortodoncia, no debemos olvidar asistir a las revisiones del odontopediatra cada 6 meses. Este especialista ayudará a resolver las dudas que nos puedan surgir y nos informará de la necesidad o no de empezar el tratamiento de ortodoncia, según cada caso.