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Las patologías orales más comunes del recién nacido

Hay patologías orales  en los recién nacidos que son relativamente comunes y que deberían tratarse cuanto antes para evitar que puedan causarles problemas en la lactancia, la alimentación, el desarrollo y el habla.

Principales patologías orales en los bebés

Quistes gingivales. Se trata de pequeños puntos de color blanco o amarillento que pueden aparecer en el tejido gingival (nódulos de Bohn) o el paladar (perlas de Epstein). Estos quistes en bebés recién nacidos son muy comunes y suelen desaparecer por sí solos en pocas semanas.

Dientes natales o neonatales. Aunque no es lo más habitual, los bebés pueden nacer con dientes (natales) o bien estos pueden aparecer durante sus primeros 30 días de vida (dientes neonatales). Por lo general, estos dientes natales suelen extraerse para prevenir problemas en la lactancia y evitar el riesgo de que se desprendan y puedan atragantarse.  

Frenillo lingual corto. Los bebés que nacen con el frenillo de la lengua corto pueden tener más dificultades a la hora de mamar y, en un futuro, otros problemas que pueden afectar a su salud bucal y el habla. Para resolverlo, se suele liberar el frenillo con una incisión que acostumbra a realizarse de forma ambulatoria.

Callo de succión. Es normal que, durante los primeras días de vida del bebé, puedan observarse callos o ampollas en su boca. Estos callos del lactante aparecen por el roce de sus labios al comer. Hay que evitar tocarlos, para no causar heridas, y esperar a que se desprendan por sí solos.

Infección por hongos. Si se observan placas blancas en la lengua, la mucosa de las mejillas o los labios del bebé, puede tratarse de una infección por hongos que se conoce como muguet o candidiasis oral en recién nacidos. Se recomienda acudir al odontopediatra para que valore si es necesario la aplicación de antifúngicos .

La higiene bucal del recién nacido

Más allá de estar atentos a las posibles alteraciones en la boca del recién nacido, también hay que cuidar de la salud bucodental del bebé desde antes de la salida de los dientes.  

De este modo, es recomendable limpiar su boquita  después de darle el pecho o el biberón para poder retirar los restos de leche y evitar su fermentación.

Para hacerlo, tan solo hay que pasar una gasa humedecida por las encías para retirar los restos

Este hábito de higiene bucal en el bebé debería hacerse al menos una vez al día, preferiblemente por la noche.

Asimismo, cabe recordar que se recomienda hacer una visita al especialista en odontopediatria antes del primer año de vida para prevenir futuros problemas bucodentales.

Pequeñas sonrisas 10 abril, 2018

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