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Pequeñas sonrisas

¿Qué son las aftas y cómo prevenirlas?

Las aftas, también conocidas como úlceras o llagas, son pequeñas heridas bastante dolorosas que se forman en la mucosa de la boca. No suelen ser muy grandes, y uno se pregunta cómo una cosa tan pequeña puede ser tan molesta. Lo cierto es que las aftas pueden aparecer de repente y tras un periodo de entre 7 y 10 días desaparecen sin dejar ninguna marca. Pero durante ese tiempo, ¡cuánto molestan! En parte esto es así porque se encuentran en una zona que siempre tiene humedad, así que la cicatrización se dificulta.

 

Ojo, no hay que confundir las aftas con los herpes: las primeras aparecen en el interior de la boca y los segundos en el exterior. Además, las aftas no son contagiosas, mientras que los herpes sí que lo son. El origen de los herpes es vírico y una vez contagiados vamos a tener el virus latente toda la vida. Las aftas por el contrario son de origen desconocido, aunque son varios los factores que influyen en su aparición.

 

Las aftas pueden producirse por alergias alimentarias, sobre todo a los alimentos que más histaminas contienen (ciertos quesos, frutos secos, frutas como la piña, albaricoque, fresas, kiwis…). Yo soy muy alérgica y es cierto que este tipo de alimentos a veces producen hormigueo en la boca y si son muchas las cantidades que ingerimos pueden producirnos aftas. Es por esto que es imprescindible extremar la higiene bucal tras cada ingesta, para minimizar sus efectos en nuestra boca.

 

Tener el sistema inmunológico deprimido también puede influir en su aparición, así como cambios hormonales asociados a la menstruación. Si estamos tomando ciertos medicamentos también podemos favorecerlas. Por otro lado también pueden influir en la aparicióin de aftas  el estrés y la falta de vitaminas y minerales, en especial de ácido fólico o de vitamina B12.

 

Más allá de estos factores, las aftas también se producen por traumatismos. Uno de los más comunes cuando se es estudiante es la típica llaga que nos hacemos con los bolis en la boca. ¡Yo recuerdo hacerme unas cuantas con los bolis Bic de toda la vida! Estaba apoyada en la mesa con un boli en la boca y de repente ¡pum! ¡un golpe inesperado y llaga al canto! También suelen producirse si los niños llevan aparato, con el roce con los brackets.

 

En general, tenemos que enseñarles a los niños a que no tengan objetos punzantes en la boca. También pueden producirse, por ejemplo, de manera muy fácil con los caramelos de palo. Mucho cuidado con ellos ¡y sobre todo, nada de correr si tenemos uno en la boca!

 

Hay que extremar la higiene en la boca si tenemos una llaga. No queremos que se nos infecte más de la cuenta, de forma que es imprescindible no ser unos dejados en esos momentos.

 

Desafortunadamente, poco podemos hacer para curarlas.  Existen algunos remedios más o menos caseros, pero hagamos algo o no, las llagas se nos acabarán yendo. Así que ¡paciencia, paciencia y paciencia!