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Pequeñas sonrisas

Refrescos y caries: Cómo nos afectan y qué bebidas tomar en verano

Hace calor, mucho, y es muy importante vigilar que nuestros hijos estén bien hidratados. Aunque no lo pidan o no se quejen de sed, tenemos que animarles a beber cada poco tiempo, especialmente si están haciendo ejercicio o alguna actividad que conlleve un desgaste físico. Les ofreceremos agua, como padres y madres responsables, pero ellos nos pedirán cualquier otra cosa, zumos, batidos y por supuesto refrescos de todo tipo.

Muchas veces cedemos pensando que lo importante es que beban, y en el caso de zumos y batidos tendemos a creer que es una buena forma de tomar fruta. Pero ojo, lo que podemos estar haciendo es facilitar el trabajo a las dichosas caries.

Tenemos claro que el abuso del azúcar no es sano, ni para la salud general del niño ni para la de su boca. Sin embargo, pocas veces comprobamos el contenido de esta sustancia en los zumos y batidos, que en muchos casos es muy elevada, incluso cuando se anuncian como “sin azúcar añadido”. En lugar de proporcionarles algo sano les podemos estar haciendo daño. Investigaciones recientes sugieren que no debería darse más de 120 mililitros de zumo comercial fabricado al 100% a base de fruta. Procura dárselos en la comida en lugar de entre horas.

Las bebidas gaseosas, aunque no tengan azúcar, son un peligro para la boca de los niños (y adultos). Contienen ácidos capaces de desgastar el esmalte, el compuesto más duro de nuestro cuerpo, que protege la dentina. Un desgaste ligero puede tener solución, pero si se agrava puede ser irreversible. Esto mismo sucede con los zumos, ya que consiguen alterar el PH natural de la boca.

En ambos casos el consumo debe ser evitado o muy ocasional, procurando que sea con las comidas. No dejes que mantengan el líquido en la boca antes de tragarlo porque eso aumenta el riesgo. Además del agua, que debería ser la bebida de elección, los niños pueden tomar leche, ya que su consumo no se relaciona con problemas dentales. Eso sí, como todo, con moderación.

Aunque nos lo sabemos todos, es muy importante mantener la rutina de la higiene dental diaria. Por muy relajados que estemos en vacaciones, no debemos dejar que los niños pierdan la costumbre de lavarse los dientes después de cada comida y, sobre todo antes de acostarse. Recuerda que el ejemplo es el mejor método de enseñanza.