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Relación entre alimentación y salud bucal infantil

Colaboración de María Albericio, odontóloga/ odontopediatra

 

Hola a todos, este mes vamos a hablar del papel de la alimentación en la salud bucodental infantil. En artículos anteriores hemos resaltado lo importante que es que nuestros hijos adquieran unos adecuados hábitos alimenticios para favorecer el buen desarrollo de sus dientes. Hoy nos detendremos en la importancia de los factores dietéticos y daremos algunas pautas para poder adquirir unos buenos hábitos alimenticios.

La dieta desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la caries dental. Como sabemos, los azúcares de la dieta, en su descomposición, van a producir ácidos que desmineralizan la estructura de los dientes favoreciendo la aparición de la caries.

Las características de los diferentes alimentos hacen que unos sean más peligrosos que otros. En este aspecto, debemos valorar la cantidad de azúcar que contienen, la consistencia y la frecuencia con la que los consumimos. Siguiendo estos parámetros es conveniente que evitemos el exceso de azúcar en la dieta, que no comamos alimentos pegajosos o retentivos ya que van a  permanecer mucho tiempo en los dientes y que reduzcamos los “picoteos” entre comidas. Sabemos lo difícil, por no decir imposible, que es eliminar completamente el azúcar de la dieta, pero sí podemos reducirlo y restringirlo a las horas de las comidas cuando sus efectos son menos dañinos.

Como hemos comentado en otras ocasiones tenemos que tener un cuidado especial con los refrescos y los zumos. Estas bebidas favorecen la aparición de caries ya que contienen una gran cantidad de azúcar y una elevada acidez que provoca la desmineralización del esmalte.

Existen una serie de alimentos que se consideran más seguros para el diente. Entre estos alimentos encontramos el queso, los frutos secos, el pescado y las verduras. En el caso de la leche y el queso, algunas de sus proteínas actúan reduciendo la desmineralización y favoreciendo la remineralización del esmalte. Nos ayudan a proteger a los dientes. A pesar de estas características beneficiosas, no debemos olvidarnos de cepillarnos los dientes después de cada comida.

No solo debemos tener en cuenta el efecto directo que los alimentos tienen sobre los dientes. A nivel general, la falta de vitaminas A y D, calcio y fósforo puede ocasionar alteraciones en el desarrollo dentario que puede provocar que los dientes de nuestros hijos sean más débiles. Las vitaminas C y K son importantes para mantener sus encías saludables. Otros compuestos como la riboflavina les ayudan a mantener una buena salud de la lengua y de la mucosa de la cavidad oral.

En general, podemos decir que si nuestro hijo no tiene un adecuado estado nutricional estos déficits se pueden manifestar a nivel bucodental, observándose retrasos importantes en la salida de los dientes temporales y alteraciones en su estructura.

Dentro de las medidas preventivas que debemos tener en cuenta en la alimentación de nuestros hijos hay que destacar la importancia de una alimentación variada y equilibrada, recordando que los alimentos más peligrosos para la aparición de caries son aquellos con un alto contenido en azúcar, pegajosos o retentivos y que se ingieren entre comidas.

Hábitos diarios 20 agosto, 2014

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