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Pequeñas sonrisas

Saber pedir perdón

Perdón, una palabra corta, de solo seis letras, parece mentira lo difícil que es de pronunciar… Mira que es simple, pero a los adultos nos cuesta horrores usarla, ya sea por orgullo o vergüenza. No, pedir perdón no es tarea fácil.

Y si a los adultos nos cuesta tanto, ¿cómo vamos a enseñar a los niños a disculparse? A ellos, que muchas veces no diferencian lo que está bien de lo que no, que hacen las cosas sin pensar en las consecuencias, solo porque las sienten de corazón. La mala noticia es que no será algo fácil de enseñar, pero la buena noticia es que no es imposible. Todos somos humanos y por lo tanto imperfectos, hecho que hace que cometamos errores y que dañemos a las personas que más amamos sin querer.

Hay una edad que es perfecta para que los niños y niñas vean que no pueden hacer siempre lo que quieren, y tampoco hacer algo malo sin disculparse. A los 5 años los niños ya son capaces de saber qué es lo que está bien y qué está mal.

Sí, lo sabemos; sabemos que cuesta muchísimo pedir perdón a alguien, pero también sabemos que los niños y niñas tienden a imitar las acciones de los adultos, y si ven a un adulto pidiendo perdón, ellos aprenderán a hacerlo por imitación. Si nos ven cómo les pedimos disculpas a ellos o a los demás, entenderán que pedir perdón es algo normal y necesario, y lo implantarán en sus hábitos.

Si vemos que a nuestros hijos les cuesta pedir perdón, sobre todo por vergüenza, podemos pedir perdón con ellos, es decir, acompañarles en el momento de hacerlo, y echarles una mano con lo que tienen que decir. Esto no significa que llegado el momento pidamos perdón por ellos, tienen que ser ellos mismos los que se enfrenten a esta situación y aprendan buenos hábitos.

Otro aspecto a tener en cuenta es ser neutrales. Cuando dos hermanos se pelean, no debemos interponernos y favorecer a uno, ya que este hecho supone poner las cosas más difíciles al niño cuando debe de pedir perdón. Debemos indicarle que debe hacerlo porque está mal su comportamiento y ha herido al otro, pero no debemos intervenir en la pelea posicionándonos a favor o en contra de un hijo u otro.

Debemos recordar y tener presente en todo momento que son niños y que están aprendiendo, por lo tanto es normal que les cueste o que no quieran hacerlo, por lo que no conviene forzarles más de la cuenta (siempre que no sea muy grave lo que han hecho).

Por último, hay que tener siempre presente que somos un modelo a seguir para nuestros hijos, y si ven que nosotros nos equivocamos y pedimos perdón por los errores que cometemos, ellos también lo harán. Asimismo, los niños aprenderán y agradecerán que los padres les pidamos perdón a ellos cuando nos equivoquemos, que sean pequeños no quiere decir que no puedan estar en lo cierto y nosotros no.

De la misma forma que les reñimos cuando hacen algo mal, les felicitamos y elogiamos cuando hacen algo bien, y les animamos cuando vemos que quieren rendirse, también tenemos que pedirles perdón cuando seamos nosotros los que cometamos un error.