Blog | Cuida tu sonrisa

Hábitos diarios

Sonrisas con Experiencia: la higiene bucal en los últimos 40 años

No hace tanto que vivíamos sin ordenadores ni teléfonos móviles, sin televisiones inteligentes ni GPS… En los últimos 40 años nuestra vida ha cambiado radicalmente, y la higiene bucal no iba a ser menos.

Ahora estamos más que acostumbrados a ir al supermercado o a la farmacia y comprar cepillos de dientes con varias durezas de filamentos, pastas específicas para nuestros problemas bucales e incluso enjuagues con nombre y apellidos (Encías, Sensitive, White…). Actualmente la variedad de productos relacionados con nuestra boca es enorme, algo que debemos agradecer tanto a los avances tecnológicos como a los científicos.

Pero hace cuatro décadas la salud bucal tenía unas opciones mucho más reducidas. Para empezar, las costumbres no eran tan ‘exhaustivas’ y cepillarse los dientes tres veces al día no era lo habitual. De hecho, sobre todo en las zonas rurales, en la década de los 70 todavía mucha gente no se los cepillaba ni siquiera una vez al día, si no que podían dejar pasar varias jornadas entre cepillado y cepillado.

Las visitas al dentista tampoco eran, ni mucho menos, tan habituales como en la actualidad. Basta con fijarse en este dato: entre 1980 y 2009 la población española se incrementó un 24,6% (de 37,5 a 46,7 millones.), mientras que el número de dentistas creció un 577% (de 3.946 a 26.725).

La higiene insuficiente y las escasas visitas al odontólogo provocaban, lógicamente, que las enfermedades bucales que sufría la población española en los años 70 y 80 fueran mucho mayores que las actuales. Por ejemplo, el índice CAOD (suma de dientes permanentes cariados, ausentes y obturados) a los 12 años de edad, que es la edad índice recomendada por la OMS para valorar la evolución de caries, muestra un descenso desde el 4,20 en 1984 al 1,12 en 2000, y a continuación una estabilización a 1,33 a partir de 2005.

Gracias a esta evolución, los motivos de consulta al dentista han ido variando según se iban modificando los hábitos de higiene: de 1995 a 2005 aumentaron considerablemente las consultas por revisión rutinaria o limpieza dental (del 27% al 46%) y disminuyeron las estrictamente curativas (las extracciones pasaron del 24,4% al 6%, las obturaciones del 24,3% al 12%).

Y es que en las últimas décadas los españoles nos hemos ido concienciando de la importancia de la higiene bucal, y poniendo en práctica, al menos, los cuidados más básicos.

De hecho, hace 25 años, solamente el 60% de la población se cepillaba los dientes 2 o más veces al día, cifra que actualmente se sitúa en el 78%.

Más productos, y mejores

Además esta concienciación ha venido acompañada y motivada por la proliferación de métodos auxiliares de higiene. Enjuagues, hilos y sedas dentales, cepillos interdentales, irrigadores bucales… Afortunadamente para todos, lucir una sonrisa bonita y cuidada se ha convertido en una prioridad, y los laboratorios han sabido responder a las necesidades de cada boca.

De hecho, en España, el uso habitual de enjuagues bucales ha pasado del 16% de 1995 al 62% de 2005, el de hilo o seda dental ha crecido del 5% al 29% y el uso de cepillos interdentales del 3% al 42%.

Además, en los propios cepillos de dientes ha ido apareciendo una amplia variedad: nuevas formas, colores, durezas de los filamentos… Han ido haciendo cada vez más atractivo y fácil de usar este producto tan cotidiano.

Otro de los hitos de la higiene bucodental de las últimas cuatro décadas, la gran revolución (con permiso de los productos del párrafo anterior), ha sido el cepillo eléctrico. En 1987 apareció en EE.UU. el primero de uso doméstico y desde entonces han ido conquistando los baños de muchas familias españolas. Al principio sólo se lo podían permitir algunos privilegiados, pero con los años, los costes han bajado y la calidad ha aumentado. Hoy en día incluso los niños usan cepillos eléctricos para cuidar su sonrisa.

Los niños, protagonistas de la salud bucal

Precisamente ellos, los niños, han sido piedra angular de la evolución de las costumbres de higiene bucal. Ya en los años 80 era frecuente en los colegios que se impartieran charlas sobre la importancia de cuidar la boca, se repartiera flúor y se incentivara el cepillado de los dientes. Cada vez más, pediatras, profesores y autoridades han ido sensibilizando a los padres sobre la importancia del cuidado de la boca desde el nacimiento. Y, seguramente, esto haya servido también para que los propios padres tomaran conciencia de sus propias necesidades bucales.

Dentro de la concienciación de la salud bucal infantil se encuentra el ‘boom’ de las ortodoncias. Al igual que ocurrió con el cepillo eléctrico, el descenso del coste y los avances en el diseño y la tecnología han provocado una popularización de la ortodoncia que en los últimos años, además, se ha extendido también más allá de la adolescencia.

El recorrido ha sido intenso, pero, los españoles hemos ido poco a poco aprendiendo a cuidar nuestros dientes como se merecen.