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Hábitos diarios

Calcio, el aliado de tus dientes

El calcio es un mineral esencial para un buen funcionamiento del organismo. Entre otras funciones, esta sustancia interviene en la absorción de la vitamina B12, la regulación de la frecuencia cardíaca, la contracción de los músculos, la coagulación de la sangre, la transmisión de estímulos nerviosos… y, por supuesto, la formación y mantenimiento de los huesos y los dientes.

En los dientes, el calcio reacciona con el flúor formando el fluoruro cálcico, que aumenta la resistencia del esmalte ante las agresiones externas. Si nuestro cuerpo no recibe un aporte adecuado de calcio a través de la alimentación, obtendrá el que le falta extrayéndolo de los huesos y los dientes. En los huesos, esta pérdida de calcio provocará osteoporosis, haciéndolos más frágiles y propensos a romperse. En los dientes, la pérdida de calcio siempre va acompañada de pérdida de otros minerales como el fósforo y recibe el nombre de desmineralización dental. Un diente desmineralizado será más frágil y más propenso a la aparición de caries. La desmineralización también puede provocar sensibilidad dental.

Para obtener el calcio que necesitan nuestros dientes, es importante seguir una dieta sana y equilibrada. La principal fuente de calcio en la dieta son los lácteos y sus derivados (yogurt, queso, helado…) pero también es posible obtener el aporte que necesitamos a través de otros alimentos como los cereales, las verduras de color verde oscuro, las nueces y algunos pescados como sardinas o boquerones. Es importante saber que para que el calcio se fije a los huesos es necesaria la presencia de vitamina D, que se obtiene gracias al efecto de los rayos solares sobre la piel. Así que además de seguir una dieta rica en calcio, ¡aprovecha el verano y no olvides ponerte protección solar!