Blog | Cuida tu sonrisa

Salud bucal

Estómago y mal aliento

Es más habitual de lo que parece: alguien se lava los dientes y, a los pocos minutos, se da cuenta de que sigue teniendo mal aliento. ¿Por qué ocurre esto si nuestra boca está limpia? Resulta que la halitosis puede ser consecuencia de múltiples causas. Aunque la más habitual está relacionada con la mala higiene bucal, también puede tener otros orígenes, como algún problema del sistema digestivo. Concretamente, con el estómago.

¿Qué ocurre en el estómago para que nos produzca halitosis?

El estómago está directamente conectado con el esófago que, a su vez, está unido a la cavidad bucal. Si surge algún problema o mal funcionamiento a lo largo del trayecto del tubo digestivo, puede traducirse en mal aliento. La bacteria ‘Helicobacter pylori’ suele ser la causante de la infección gástrica que provoca, entre otros, la halitosis. Su presencia provoca que se generen unos gases llamados compuestos sulfurados volátiles, que entre sus características está la de producir mal olor.

¿Hay algún tratamiento para neutralizar a esta bacteria?

Por suerte, sí. El mal aliento originado en el estómago tiene un tratamiento seguro y eficaz.  Existen tests que determinan la presencia de la bacteria ‘Helicobacter pylori’ en el organismo. Si la halitosis es de origen gástrico, al eliminar esta bacteria se dejará de tener mal aliento. Esto confirma la relación entre la infección y la halitosis. El tratamiento puede incluir el uso de antibióticos y otros medicamentos. El odontólogo será el profesional que se encargará de detectar si la halitosis es de origen extraoral. En caso de ser así, será él quien le derive al profesional correspondiente.

¿Mi halitosis es de origen gástrico?

La halitosis de origen gástrico no es la más habitual. Aproximadamente el 90% del mal aliento es de origen bucal. El resto, ese 10%, es el que tiene un origen extraoral, es decir, proviene de un lugar que no es la boca, como el estómago, el aparato respiratorio u otras causas. Además, se debe tener en cuenta que existen diversas patologías del tracto digestivo que pueden estar en relación con el mal aliento, como son las gastritis, las úlceras, las hernias de hiato, el reflujo gastroesofágico, el divertículo de Zenker, las enfermedades inflamatorias intestinales o la presencia de cuerpos extraños en la faringe.

¿Cómo se diagnostica?

El odontólogo se encargará de detectar si la halitosis es de origen oral o extraoral. En caso de ser extraoral (se produce fuera de la boca),  derivará al paciente al médico correspondiente.

Es habitual que los pacientes con sospecha de mal aliento de origen estomacal soliciten una endoscopia digestiva para explorar el esófago y el estómago. Sin embargo, este no debería ser el estándar. Normalmente, la primera prueba que se realiza es un test del aliento (cromatografía de gases), para detectar la presencia bacteriana. Posteriormente, la endoscopia sí que puede ser útil cuando existe sintomatología digestiva para el diagnóstico de patología asociada. Todas estas pruebas, variarán dependiendo del método de diagnóstico que el médico considere más oportuno para cada caso

¿Cómo puedo disminuir la halitosis?

Si tu halitosis se produce en la boca, estos consejos pueden ayudarte a disminuir los síntomas:

  • Es importante realizar un buen cepillado, accediendo a todas las zonas de la boca sin olvidarnos de cepillar todas las caras de todos los dientes.
  • También debemos utilizar hilo dental, que ayuda a llegar a las zonas interdentales, donde no podemos llegar con el cepillado dental.
  • Limpia tu lengua y usa para completar la higiene, un enjuague bucal. Recuerda que hay pastas dentífricas y enjuagues específicos para ayudar a tener un aliento fresco. Intenta que tu alimentación sea equilibrada. Evita las comidas demasiado condimentadas.
  • Disminuye el consumo de alcohol, café o tabaco.
  • Bebe entre litro y medio y dos litros de agua al día.
  • Realiza revisiones periódicas en la clínica dental.