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primera visita al dentista
Pequeñas sonrisas

La primera visita al dentista

Cuando nace nuestro bebé nos convertimos en radares conectados las 24 horas. Comprobamos si duerme y come bien, le llevamos a las revisiones que nos indica el pediatra, atendemos a cada cambio en su conducta o su cuerpecito y hacemos todo lo necesario para que crezca sano y feliz.

Pero, con frecuencia olvidamos o despreciamos el cuidado de la boca. Es habitual pensar que mientras no tiene dientes no hay de qué preocuparse, y que cuando salgan serán de leche, es decir, temporales. Sin embargo la boca del bebé tiene gran importancia.

Es su primer contacto con el mundo, su herramienta para expresar felicidad, dolor, incomodidad, miedo o hambre.  Además la boca  les sirve para reconocer el entorno, primero los objetos cercanos y cualquier cosa al alcance de sus manitas cuando las descubren y aprenden a utilizarlas. Chupan, muerden y tocan con la lengua todo lo que pueden. Es una fase del desarrollo normal que vigilada de cerca no debe tener consecuencias negativas.  Todos esos objetos pueden dejar algo de suciedad en la boca del bebé y, aunque la saliva es una buena protección, hay que limpiar las encías del bebé con una gasa al menos una vez al día. Así también ayudaremos a eliminar los restos de leche que hayan podido quedar.

Habremos comenzado una rutina que le acompañará de por vida, la higiene bucal y el cuidado de sus dientes, aunque no hayan asomado aún. Hacia los seis meses comienza la erupción de las primeras piezas, generalmente uno de los incisivos inferiores. Es normal que les moleste, encontrarás en la farmacia remedios muy eficaces para aliviarles un poquito. Si notas que la molestia es excesiva, consulta con el pediatra o el odontopediatra.

Si todo se desarrolla con normalidad puedes esperar a que transcurran seis meses desde la salida del primer diente, o hasta que el niño cumpla un añito para hacer la primera visita al dentista. La prevención es la mejor manera de luchar contra la caries y otros problemas dentales y, aunque los dientes sean de leche, es importante cuidarlos y tratar de evitar las caries que podrían afectar más tarde a las piezas definitivas.  A partir de ese momento, salvo que el especialista indique otra cosa, tendrás que llevar a tu bebé a revisión cada 6 meses.

De tu actitud frente al dentista dependerá en gran medida cómo lo afronte tu hijo. Ten en cuenta que si muestras pereza, miedo o indiferencia, tu peque te imitará y no le dará la importancia que tiene. Además podemos fomentar miedos infundados. Lo mismo sucede con el cepillado diario, es misión de los padres convertirlo en una rutina agradable y si es posible divertida, y cuanto antes empecemos, más fácil será que la aprendan.