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Pequeñas sonrisas

Niños diabéticos y cuidado dental

La diabetes es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia. Se caracteriza por que los niños presentan hiperglucemia (cantidad excesiva de glucosa en sangre) como resultado de deficiencias en la secreción de insulina (diabetes tipo 1), en la resistencia a la insulina (diabetes tipo 2), o en ambas.

La diabetes tipo I es la más frecuente en la infancia, su incidencia anual media entre los 0 y los 14 años se sitúa en torno a 11 casos por cada 100.000 habitantes. En los últimos años estamos asistiendo a un alarmante aumento de casos en los primeros 5 años de vida*, un aumento asociado con el sedentarismo, la dieta y el sobrepeso. La diabetes tipo II se consideraba una patología propia del adultos pero, actualmente, se estima entre 0,21 y 0,25 casos por 100.000/año, aumentado su diagnóstico en niños del 5% hasta el 30-50% desde los años 90 hasta hoy.*

A nivel bucodental, no existen manifestaciones específicas de la diabetes. Entre las enfermedades bucales, la relación más clara de la diabetes se establece con la enfermedad periodontal; los niños diabéticos tienen una prevalencia elevada de enfermedad periodontal y manifiestan sangrado de las encías con más frecuencia que los niños sanos.

A pesar de que es una creencia extendida, no se ha podido demostrar una relación clara entre la diabetes y la presencia de caries. Lo que sí han demostrado algunos estudios es que los niños diabéticos tienen un menor flujo salivar en reposo, lo que podría favorecer la aparición de caries, y en cuanto a la flora oral microbiota se ha observado un aumento de hongos respecto a niños no diabéticos.

La boca seca y el mal aliento son también otros síntomas que se observan con mayor frecuencia en los niños con mal control de su diabetes.

Dadas las características especiales de estos pacientes, la instauración de un plan preventivo a nivel bucodental es fundamental. Con ello conseguiremos ayudar a nuestros pacientes a mantener un buen control de su diabetes evitando la aparición de complicaciones.
A la hora de realizar una visita al odontopediatra, los padres deben informarle de la enfermedad de su hijo, así como comentarle el estado actual de la diabetes y los medicamentos que toma el niño.

Las citas con el odontopediatra deben ser, preferiblemente, a una hora en que no interrumpa el momento de tomar sus medicamentos ni a la hora de comer. El momento ideal es por la mañana, tras el desayuno. Eso sí, afortunadamente, los cuidados dentales recomendados para realizar en casa no van a variar con respecto a un niño sano.

Más vale prevenir


Lo que sí conviene es comenzar a instaurar hábitos higiénicos desde temprano, aunque el niño no tenga dientes, realizando una limpieza de las encías después de cada toma para eliminar los restos que puedan quedar. Para ello, utilizaremos una gasa húmeda y limpiaremos las encías y la lengua.

Una vez que aparezcan los primeros dientes, la limpieza se puede realizar con diferentes mecanismos, desde dedales de silicona hasta cepillos infantiles con filamentos suaves, según las circunstancias y edad del niño. El cepillo deberá ser renovado cada 3 meses para evitar el crecimiento de bacterias en su interior y por el desgaste de los filamentos.

En muchas ocasiones es recomendable complementar el cepillado realizando enjuagues con colutorios prescritos por su odontopediatra. Los más utilizados en niños son los colutorios fluorados sin alcohol.

* Según publican Bolaños Carmona M.V. y  Briones Lujan M.T. en “Odontología en pacientes pediátricos con necesidades especiales. Patología sistémica II”. En: “Odontopediatría. La evolución del niño al adulto joven”. Madrid. Ripano editorial médica; 2014. p. 684-688.